Las lágrimas caían suavemente por su rostro 😞. Con manos temblorosas, tomó su teléfono y puso I’ll Never Love Again de Lady Gaga 🎶. La melodía inundó la habitación, como un susurro del destino, un último adiós de Nathan.

🌙💫 Cada nota era un eco de su amor, una despedida que dolía en el alma. 💔
Courtney Paulshock aún no podía creerlo. Allí estaba, rodeada de las cosas de Nathan Schaldach: su gorra favorita, los guantes gastados, unas gafas de sol abandonadas sobre la mesa. Todo parecía tan cotidiano… y, sin embargo, la realidad era implacable. Nathan no volvería. 💔

Él solía decir que las carreras eran su libertad. Sentado en su coche, sintiendo el rugido del motor, el asfalto bajo las ruedas, era el dueño de su destino. Pero el destino tenía otros planes.
Aquella noche, la pista brillaba bajo las luces, y la multitud contenía la respiración. La adrenalina flotaba en el aire. Nathan se preparaba para otra carrera, una más en su vida. Pero algo salió mal. Un fallo casi imperceptible, un segundo de diferencia… y el coche se desvió del camino.

Corrieron a ayudarlo. Sus amigos, aquellos con quienes había pasado noches enteras reparando motores, hicieron lo imposible. Pero no fue suficiente.

Courtney miró la última conversación que tuvo con él. Su mensaje seguía allí: «Garth me pidió que te recorder que te amo infinitamente, por si acaso el mañana no llega.» Y para Nathan, el mañana nunca llegó. 😢
Con el corazón encogido, buscó su teléfono. Sus dedos temblaban mientras reproducía I’ll Never Love Again de Lady Gaga. La melodía llenó la habitación, como un eco de despedida, un último destello de luz que Nathan dejó en este mundo. 🎶✨